1 Noviembre, 2016

Más carbón no terminará con la pobreza energética, la consolidará

Comunicado de prensa (Prohibida su publicación antes de las 00:01 (GMT +1) del martes 25 de octubre)

 

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El uso de carbón como combustible no remediará la pobreza global, según advierten los expertos.

 

La proliferación de las centrales térmicas de carbón por todo el mundo no conseguirá garantizar el acceso universal a la energía ni erradicar la pobreza extrema, según han advertido las organizaciones internacionales de desarrollo.

 

En un nuevo estudio, titulado «Beyond Coal: Scaling up clean energy to fight poverty» (Más allá del carbón: cómo aumentar la energía limpia para combatir la pobreza), redactado por varias organizaciones y dirigido por el Overseas Development Institute, CAFOD y Christian Aid, se plantea que debe restársele méritos al carbón por combatir la pobreza extrema, cuando existen otras opciones energéticas mejores, menos contaminantes y más económicas para proporcionar acceso a la energía y aumentar los ingresos de las personas.

 

En el estudio se argumenta que, si bien la industria del carbón sostiene que el uso cada vez mayor de este combustible es fundamental para combatir la pobreza extrema y mejorar el acceso a la energía de miles de millones de habitantes de los países en desarrollo, en realidad, ocurre exactamente lo contrario.

 

En este estudio, publicado en vísperas del acto de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) que se celebrará en Ginebra y que aspira a promocionar las cualidades sostenibles del carbón y su función en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, se pone de relieve que la construcción de solo un tercio de las centrales térmicas de carbón previstas haría que el mundo sobrepasara los 2 °C de calentamiento, empujando así a cientos de millones de personas a una situación de pobreza extrema.

 

En este estudio, que surge de una colaboración mundial de 12 organizaciones especializadas en pobreza y desarrollo, se argumenta que el acusado descenso de los costes de la energía solar y eólica implica que la forma más económica y rápida de dar servicio a hogares donde escasea la electricidad es ampliar las energías renovables distribuidas.

 

Ilmi Granoff, investigador asociado del Programa de Clima y Energía del ODI y coautor del estudio, declaró: «No cabe duda de que las economías ricas deben sustituir rápidamente el carbón por energía baja en emisiones de carbono para evitar una crisis climática. Pero actualmente la industria del carbón sigue divulgando falsedades respecto a que el carbón es fundamental para combatir la pobreza extrema y mejorar el acceso a la energía en los países más pobres. En este estudio, llevado a cabo por organizaciones que están en primera línea de la lucha contra la pobreza, se demuestra que el carbón dificulta el cumplimiento de los objetivos climáticos y de desarrollo, mientras que la energía limpia los apoya».

 

Srinivas Krishanswamy, primer ejecutivo de la Fundación Vasudha, asociada de Christian Aid, comentó: «Hay alternativas mejores que el carbón contaminante. La India suministra 40 GW de energía solar asequible a hogares y empresas desde los tejados de centros de meditación del país (áshrams).

 

Este despliegue de la energía solar no es exclusivo de la India. China tiene una capacidad enorme y, en las negociaciones sobre el clima celebradas en París, la India puso en marcha la Alianza Solar Internacional, a la que se sumaron 120 países».

 

Sarah Wykes, analista principal en materia de clima y energía de CAFOD y coautora del estudio, añadió: «Las pruebas son inequívocas: garantizar que todas las personas del mundo tengan energía para 2030 exige que las inversiones cambien y se destinen a soluciones aisladas de la red, por ejemplo sistemas solares de uso doméstico o minirredes, dado que la mayoría de las personas sin sistemas modernos de electricidad vive en zonas alejadas.

 

Esta energía, que es limpia, asequible, segura y fiable, es fundamental para sacar de la pobreza a las personas, entre ellas las mujeres que a diario sufren los efectos nocivos de cocinar con combustibles contaminantes, así como para impulsar la actividad empresarial, el crecimiento y el empleo».

 

En el estudio se presentan una serie de recomendaciones que pueden provocar un cambio hacia un futuro energético sostenible y justo, como las siguientes:

 

  • Los gobiernos deben retirar gradualmente todo su apoyo a la ampliación de la capacidad de producción de carbón, lo que incluye el apoyo canalizado a través de las instituciones financieras para el desarrollo, a la vez que dan prioridad al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 de garantizar el acceso a servicios energéticos asequibles, fiables, sostenibles y modernos.

 

  • Los gobiernos del G20 deben acabar con todos los tipos de subvención a los combustibles fósiles, incluidas las subvenciones destinadas a la extracción del carbón y la energía generada con este combustible.

 

  • Las economías emergentes y en desarrollo deberían elaborar planes para pasar a una energía sostenible y socialmente justa, que cumpla los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los compromisos sobre el clima del Acuerdo de París, identificando claramente el apoyo que necesitan de los socios de desarrollo.

 

FIN

Notas para los editores

 

  • El estudio titulado «Beyond Coal: Scaling up clean energy to fight poverty» (Más allá del carbón: cómo aumentar la energía limpia para combatir la pobreza) ha sido redactado por 12 organizaciones: CAFOD (Reino Unido), Christian Aid (Reino Unido), el Consejo de Energía, Medio Ambiente y Agua (India), la Fundación Vasudha (India), el Instituto de Estudios para el Desarrollo (Reino Unido), el Instituto para la Reforma de los Servicios Básicos (Indonesia), el Laboratorio de Energía Renovable y Apropiada de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos), Misereor (Alemania), ODI (Reino Unido), Oxfam International (Reino Unido), Practical Action (Reino Unido) y Tierra Digna (Colombia).

 

 

En caso de necesitar más información, póngase en contacto con James Rush, responsable de relaciones con los medios de comunicación de ODI, llamando al +44 (0)7808 791265 o escribiendo a j.rush@odi.org.

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